Acabamos de volver de una de las citas más esperadas del año para el diseño: la Feria del Mueble de Milán, y aún seguimos asimilando todo lo que vimos, vivimos y descubrimos. Durante esta semana intensa, la ciudad se transforma en un verdadero laboratorio de creatividad. Este año, con Euroluce como protagonista, el diseño lumínico se llevó gran parte de las miradas, pero fue el conjunto de propuestas y eventos lo que realmente marcó el pulso de lo que iremos viendo de aquí en adelante en los proyectos de interiorismo.

Aquí compartimos un repaso de nuestra experiencia día a día, lo que más nos inspiró y las tendencias que, sin duda, marcarán la dirección del diseño en 2025.

 

 

Salone del Mobile 2025. Desde el primer momento, el impacto visual fue fuerte. Las grandes marcas y estudios internacionales presentaron instalaciones que combinaban tecnología, sostenibilidad y emoción. Destacamos el uso de materiales naturales reinterpretados: piedra, arcillas, tejidos orgánicos y maderas con acabados ultra mate dominaron las propuestas.

Nos llamó la atención la sobriedad elegante: una paleta cromática contenida arena, tierra, verde oliva y tonos piedra acompañada de formas suaves, orgánicas y envolventes.

 

 

Euroluce – El lenguaje de la luz

Este año, Euroluce volvió a brillar con fuerza. La iluminación dejó de ser un complemento para convertirse en protagonista de los espacios. Las luminarias escultóricas, casi poéticas, dialogaban con el entorno a través de la interacción con sensores, sombras y reflejos. Además del gran avance dentro del campo de la iluminación exterior, dando protagonismo a un gran olvidado dentro del interiorismo.

Nos fascinaron los diseños modulares y sistemas adaptables que permitían transformar la atmósfera de un espacio con un simple gesto. También vimos una fuerte apuesta por la tecnología integrada y el uso del color cálido para recuperar el confort emocional.

Este año también marcó el regreso de Euroluce, donde la luz se convirtió en un elemento narrativo y emocional dentro de los espacios. Aquí fue donde más nos impresionó Venicem, una firma italiana que ya admirábamos y que en esta edición se superó a sí misma con una colección que combina precisión técnica, materiales nobles y una estética sofisticada. Sus luminarias juegan con el vidrio, el metal y la forma pura para crear atmósferas atemporales.

Desde el momento en que accedimos a los pabellones, nos sorprendió la fuerte presencia de formas orgánicas, la presencia de la iluminación exterior y la nueva forma de verla como vemos en la marca de _bloom, pero interpretados desde una óptica contemporánea y funcional.

 

 

Fuorisalone – El alma creativa de Milán

El Fuorisalone fue, como siempre, el espacio donde la experimentación y la espontaneidad reinan. Recorrimos zonas como Brera, Tortona, Isola y 5Vie, donde diseñadores emergentes y grandes firmas propusieron experiencias inmersivas, instalaciones conceptuales y encuentros colaborativos.

También disfrutamos de varias charlas y presentaciones que ponían el foco en el diseño circular y el valor del proceso artesanal.

 

 

Una de las principales tendencias observadas fue el protagonismo de los materiales con textura y presencia escultural. El mármol, el ónix, los metales bruñidos y la cerámica texturizada cobraron un nuevo sentido a través de formas curvas, superficies táctiles y acabados casi artísticos. 

También destacan marcas como The cut, cuyas piezas son especiales sin perder funcionalidad, y De Castelli, que una vez más nos deslumbra con su maestría en el metal, combinando tradición con innovación en acabados espectaculares.

 

 

Fuera del recinto ferial, el Fuorisalone volvió a brillar con instalaciones impactantes y colaboraciones entre marcas de moda y diseño. Destacamos especialmente la experiencia inmersiva organizada por ANTEPRIMA × Mika Ninagawa
“Liberation and Obsession», instalación artística de campanillas de viento colgantes, compuestas por una gran variedad de cuentas, cristales y adornos de diferentes formas y colores. También la exposición «ALCHEMICA» comisariada por Patricia Urquiola en el Palazzo Bovara abrió de nuevo su Palazzo, que reinterpreta el hogar como un espacio vivo y en constante evolución, inspirado en el lenguaje de la alquimia.

 

 

Este año, la relación entre tecnología y diseño fue mucho más palpable. Se hablaron mucho de las aplicaciones de la inteligencia artificial en el diseño emocional, y visitamos varias instalaciones interactivas que utilizaban IA para adaptar la iluminación o los espacios en tiempo real según la presencia humana o el estado de ánimo. Nos pareció un campo fascinante en el que apenas se está empezando a profundizar.

Más allá de los objetos, lo más valioso del Salone sigue siendo el intercambio de ideas, las conversaciones con colegas y diseñadores de todo el mundo, y la posibilidad de observar hacia dónde se mueve realmente el mercado. Este año volvemos cargadas de referencias, inspiración y energía creativa.

 

 

Nuestra visita a Milán 2025 ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, no solo por lo visto, sino también por lo sentido. Porque el diseño cuando está bien hecho no solo se observa, también se vive.

Volvemos con la cabeza llena de ideas, la libreta cargada de bocetos y muchas ganas de aplicar lo aprendido a nuestros próximos proyectos.
Milán 2025 nos recordó por qué amamos esta profesión: porque el diseño es mucho más que estética, es una forma de mirar el mundo y mejorarlo.

Gracias, Milán, por otro año de belleza, reflexión y futuro.